Pamela Buttery notó algo peculiar hace seis años cuando practicaba su putt de golf en su apartamento del piso 57, en la lujosa Millennium Tower. La pelota no dejaba de rodar hacia la misma esquina de su salita.
Para los habitantes del esbelto rascacielos de cristal, esos fueron los primeros indicios de que algo iba mal.
El edificio de 58 pisos se ha ganado el apodo de "torre inclinada de San Francisco" en las últimas semanas. Pero no sólo se inclina, también se hunde. Y los ingenieros contratados para evaluar el problema dicen que el proceso no da indicios de detenerse de inmediato.
"Lo que más me preocupa es la inclinación", dijo Buttery, de 76 años, promotora retirada de bienes raíces. "¿Es seguro quedarse aquí? ¿Durante cuánto tiempo?"
Completada hace siete años, la torre se ha hundido por ahora 40 centímetros (16 pulgadas) en la tierra blanda del abarrotado distrito financiero de San Francisco. Pero no se hunde de manera uniforme, lo que ha creado una inclinación de cinco centímetros (dos pulgadas) en la base, y de aproximadamente 15 centímetros (6 pulgadas) en la parte superior. 
En comparación, la famosa Torre Inclinada de Pisa tiene una inclinación de unos 5 metros (más de 16 pulgadas). Pero en una importante zona sísmica, los problemas estructurales de la Millenium Tower han hecho sonar la alarma y se han convertido en el centro de un escándalo público.
En las últimas semanas se han filtrado varios documentos relacionados con el inmueble, incluidas conversaciones entre el Departamento municipal de Inspección de Edificios y Millenium Partners, promotora de la construcción. Los documentos muestran que ambas partes sabían que el rascacielos se estaba hundiendo más de lo previsto antes de su inauguración a finales de 2009, pero ninguno hizo pública esa información.
En una carta de febrero de 2009, un inspector jefe de edificios, Raymond Luis, escribió a la firma de ingeniería de la torre para expresar su preocupación por un "asentamiento mayor del previsto". Preguntó qué se estaba haciendo para detener el hundimiento y si la seguridad estructural del edificio podría verse afectada.
DeSimone Consulting Engineers respondió que el edificio ya se había asentado 21 centímetros (8,3 pulgadas) más de lo esperado. Sin embargo, la compañía concluyó que "Nuestra opinión profesional es que las estructuras son seguras".
El supervisor municipal Aaron Peskin, que ha convocado vistas sobre el tema en el Ayuntamiento, preguntó a Lui por qué entonces se concedió el certificado de seguridad para habitabilidad al edificio 
"Creímos que lo tenían bajo control", respondió Lui, que ahora trabaja en el departamento de obras públicas de la ciudad. No dio más detalles. 
Las autoridades locales, los propietarios de los exclusivos apartamentos del edificio, sus promotores y políticos discuten ahora sobre quién tiene la culpa. Mientras tanto, quedan preguntas importantes por responder.
"¿Cuándo va a dejar de hundirse este edificio?", preguntó Jerry Dobson, abogado e ingeniero que en 2009 pagó 2,1 millones de dólares por su apartamento de dos habitaciones en el piso 42. "Eso es algo que nadie ha podido responder".
Varios ingenieros empezaron a trabajar el mes pasado En las aceras que rodean la Millennium Tower para determinar por qué se sigue hundiendo y si hay una manera de arreglarlo. Pero se espera que el proceso, que implica perforar profundos agujeros y analizar las muestras de terreno, lleve varios meses.
Los datos actuales indican que la torre "podría" hundirse entre 60 y 79 centímetros (24 y 31 pulgadas) en total, pero nadie lo sabe con certeza, expresó el ingeniero geotécnico que dirige la operación, Pat Shires. 
Cuando abrió sus puertas, la Millennium Tower se convirtió en un refugio para los acomodados de la ciudad, y sus 419 apartamentos se vendieron con rapidez. Entre sus residentes han estado el exjugador de los 49ers de San Francisco Joe Montana, el fallecido inversor de capital riesgo Tom Perkins y el jardinero de los Giants Hunter Pence.
El edificio tiene una piscina interior de 22 metros, un gimnasio y un spa, un cine, un restaurante y un bar de vinos gestionado por el famoso cocinero Michael Mina. Los áticos se vendieron por más de 10 millones de dólares.
Los problemas de la torre son evidentes en su garaje subterráneo de cinco plantes, donde se ven autos Porsche y Lamborghini junto a paredes con grietas que van del suelo al techo, muchas con aparatos para medir su crecimiento.

Fuente: http://www.listindiario.com/las-mundiales/2016/10/24/440342/san-francisco-mira-con-preocupacion-a-rascacielos-inclinado
 
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